Estamos en proceso de demolición. No sabemos si mudarnos o extinguirnos. Pero hay que cerrar, las cosas no pueden dejarse permanentemente abiertas, abandonadas en un limbo virtual a donde no acude nadie. Hay que finiquitar; atar y bien atar. Sin embargo, como tantas veces, da pereza decir adiós. Creo que es imposible echar el cerrojo; no depende de mí; las reglas las puso otro, aunque el contenido es mío. Tal vez me ponga seria en algún otro lugar, tal vez; en un espacio nuevo que no recuerde a batallas acabadas, para no mezclar con anécdotas de las que era interesante, entretenido contar. Voy a volver a esconderme, pequeñita, pequeñita, para hablar de lo demás. Creo, si me da los dedos para algo más; o quizás no, quizás sí. Ya veremos, ya. Si eso es así, daré aviso (de nuevo, tal vez).