- El tiempo las borra....
-¿El qué?
- Las huellas. Todo lo transforma hasta que, al final, desaparece. Hasta esa montaña. Mira --le dijo--. Antes o después se habrá desvanecido.
- Eso no es lo importante.
- ¿A no?
- No. Se trata de que yo no estaré aquí para verlo. Primero que esa montaña, mucho antes, me habré ido yo.
- Pero eso es tan evidente....
- Tanto, tanto, que aún duele más.
- ¿Crees que alguna vez sucede lo contrario?
- ¿Cómo?
- Que la montaña está tan a punto de esfumarse que tienes el privilegio de observarlo.
- En alguna ocasión, sí... Puede ser.
- ¿Y entonces?
- Entonces tienes la posibilidad de elegir.
- ¿El qué?
- Pues.... si te quedas a verlo o te das la vuelta y te vas.....